lunes 02 de marzo de 2026 - Edición Nº2644

Nación | 2 mar 2026

Congreso

Sin guion: anabolizado, volvió el Javier Milei original

Envalentonado por el triunfo legislativo y las extraordinarias, retomó su perfil confrontativo. Discurso con guiño electoral, palcos controlados y riesgo kuka.


Cebado por triunfo electoral de octubre y las recientes victorias legislativas, Javier Milei abandonó el tono moderado y académico que había adoptado en agosto del año pasado para regresar a las bases disruptivas y frontales que lo caracterizaron en los albores de su carrera política.

En una hora y 45 minutos, por fuera del discurso escrito y -aseguran en la Casa Rosada- sin un guion blue elaborado adrede, el Presidente se cruzó con dureza con el kirchnerismo, al mismo tiempo que agitó el fantasma de las crisis pasadas. Todo eso para hablar de la necesidad de sostener el proyecto libertario en el largo plazo.

Para estrategas y funcionarios con despacho en la Casa Rosada, este regreso del líder de La Libertad Avanza a sus bases narrativas se debe, principalmente, por el contexto excepcional que, aseguran, está atravesando el país luego de los triunfos legislativos en las sesiones extraordinarias, con la sanción de la reforma laboral y la aprobación del nuevo régimen penal juvenil.

El nuevo viejo Javier Milei

En otras palabras, en el oficialismo creen que el manejo y control de la agenda pública después de las elecciones de octubre le permitieron a Milei dejar atrás el perfil moderado que ensayó durante los peores momentos de su segundo año de mandato. El 1 marzo del año pasado, el discurso de Milei estuvo atravesado por el escándalo del Libragate.

Por eso, la vuelta al rol original del libertario, que pareció estar más cerca del outsider del prime time de la televisión que de un jefe de Estado ante la Asamblea Legislativa, fue festejado por todo el aparato oficialista, incluso con cánticos y gritos desde los palcos de la Cámara de Diputados, que estuvieron repletos de dirigencia y militantes de todos los niveles. Uno de ellos, incluso, celebró no haber escuchando a un Presidente guionado: lo hizo en con una muletilla en inglés, "Let Milei be Milei" (Dejen a Milei ser Milei).

El riesgo kuka

Si bien el primer mandatario escribió casi en soledad la mayoría de su discurso, fuentes al tanto de esa redacción reconocieron ante Letra P la influencia de Santiago Caputo. El estratega presidencial promovió la vuelta a un Milei más auténtico, confrontativo y directo, que se diferencie de la política más tradicional.

Aún así, el jefe de los libertarios no mencionó de manera directa a ningún contrincante político y sólo aludió en algunas oportunidades a Cristina Fernández de Kirchner. En plena confrontación a cielo abierto, los nombres omitidos en la discusión con el bloque del justicialismo no se debieron a un error, sino más bien a una estrategia deliberada de retomar la idea del "riesgo kuka" en términos generales, sin subir al ring a ningún dirigente en particular.

Con la expresidenta en prisión y fuera de la contienda electoral, en la cúpula libertaria reconocen que no encuentran un enemigo político con el que contrastar de manera directa. De ahí que apelen a un pasado vigente que puede regresar si la sociedad no acompaña este proceso político. "La justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedido de un robo, manga de ladrones. ¡Delincuentes! Por eso tienen a la suya presa", respondió Milei en una de sus intervenciones fuera de libreto, como respuesta a los abucheos y gritos de la oposición.

El método de interrumpir su propia lectura del documento se repitió una decena de veces más. “Ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos los bolsillos ajenos”, lanzó en otra oportunidad. El tono agresivo que utilizó, y el tema sobre la supuesta corrupción kirchnerista, maridó en todo momento con una nueva premisa: "La moral como política de Estado".

Un proyecto libertario de largo plazo

Los guiños electorales, y la necesidad de plantear un proceso libertario más allá de los dos años que le quedan de mandato, también fueron el leitmotiv del discurso. "Gobernar con responsabilidad es gobernar para los argentinos de hoy, pero también gobernar para los argentinos de mañana", dijo al respecto.

En otro tramo de su alocución, lejos de explicar en profundidad sus principales iniciativas para este este año legislativo, sostuvo que irá todavía más a fondo en su plan de reformas políticas y desregulaciones. "He preparado diez paquetes de reformas estructurales, por lo que todos los meses presentaremos un paquete de proyectos a ser tratados por este Congreso, correspondientes a las verticales de cambio que hemos explicado hoy. Esto constituirá el año calendario de las reformas: nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”, anunció el Presidente.

Karina Milei controló la trastienda

Para sostener su mejor discurso en la apertura de sesiones, al menos a criterio de varias fuentes violetas consultadas por este medio, Karina Milei se encargó de organizar la jornada con la mano de hierro política que la caracteriza. Quedó claro desde el inicio cuando Milei saludó con frialdad a Victoria Villarruel con una sola mano extendida, mientras que El Jefe ni siquiera hizo eso y luego se ligó un empujón. La secretaria general ignoró por completo a la vicepresidenta e incluso Martín Menem, su segundo hombre de mayor confianza detrás de Manuel Adorni, siguió su ejemplo.

Dentro del recinto, mientras Milei repetía su habitual libreto de una Argentina próspera, atravesada por sus hitos de gestión y el impulso de proyectos claves para su administración, todos los palcos alrededor del hemiciclo corearon el apellido Milei y entonaron cánticos a favor. La mayoría de ellos fueron captados por la transmisión oficial, excepto uno: el de Caputo y su mesa de funcionarios y tuiteros.

Justo debajo del palco de periodistas acreditados del Congreso, se ubicó Caputo junto a otras siete personas. Estuvieron junto a él Sebastián Amerio, secretario de Justicia; Agustín Laje, influencer de la ultraderecha; el Gordo Dan, el principal propagandista del Gobierno; Agustín Romo, presidente del bloque libertario en la Cámara de Diputados bonaerense; Macarena Alifraco, mano derecha de Caputo; Lucas Luna, encargado de la comunicación oficial del partido oficialista; y Juan Pablo Carreira, director de comunicación de la Presidencia.

La transmisión oficial, a cargo de Menem, pero controlada por Karina, no los mostró en ningún momento. Incluso, en más de una oportunidad se priorizó la imagen de Juan Manuel López, de la Coalición Cívica y Rodrigo De Loredo, de la Unión Cívica Radical, que fueron invitados especiales del menemismo.

Fuente: Pablo Lapuente / Letra P.

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