viernes 21 de enero de 2022 - Edición Nº1143

Nación | 17 nov 2021

Quilmes

La caída (y el futuro incierto) de Martiniano

El exintendente Molina no logró sostener el triunfo de las primarias en Quilmes y se reaviva la interna. Pases de factura, posibles escenarios y 2023.


Martiniano Molina transitaba uno de sus mejores momentos después de la derrota de 2019 hasta que conoció los números del domingo pasado en el exclusivo salón Vonharv que ofició de búnker de campaña de Juntos en La Plata, en el que padeció una doble estocada: el Frente de Todos le sacó más de 13 puntos en la disputa seccional y la lista local de Mayra Mendoza logró dar vuelta los resultados de las primarias con una elección histórica en Quilmes. El múltiple desenlace expuso nuevamente viejas fisuras en la interna de Juntos y puso en duda su capacidad de llegar con mejor volumen a 2023. De todos modos, corre con una ventaja: su alto conocimiento en la población y su posicionada imagen de macrista taquillero no tiene hoy contrincantes internos. 

Después de cuatro años junto a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal y una gestión local que se fue haciendo al andar, el exintendente se había refugiado en el gabinete de Horacio Rodríguez Larreta y se había desentendido de buena parte de la política quilmeña durante el último año y medio. Desde ese lugar, se aferró a la emergente cúpula nacional del PRO y condujo a la distancia a la dispersa alianza quilmeña, que amagó sin éxitos en buscar un reemplazo a su conducción, hasta que notó que no había otro Martiniano ni en el mediano ni en el largo plazo.

Finalmente, Juntos logró el ensamble de las distintas familias al lado de un puñado de incondicionales como los concejales Ignacio Chiodo y Guillermo Galetto, y mostró que estaba dispuesto a dejar atrás la frescura del cocinero estrella de la televisión y jugador del seleccionado de Handball para comenzar a embarrarse en la política opositora de Quilmes. Endureció su discurso, dejó a un lado el rencor hacia el legislador de la Unión Cívica Radical Fernando Pérez, que a su vez se dejó conducir en la última campaña, y amplió los diálogos hasta llegar a figuras destacas a nivel nacional que tuvo enfrente, como la diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade. También integró al resbaladizo abogado Walter Di Giuseppe o nuevamente al polémico exintendente de la Alianza Fernado Geronés. 

A nivel nacional recibió el respaldo a su postulación de los principales líderes, desde el propio Rodríguez Larreta, hasta el presidente del PRO, Jorge Macri, y el conductor de la Tercera sección electoral, Néstor Grindetti. De hecho, Diego Santilli ocupó buena parte de su agenda de recorridas en la ciudad ribereña, al igual que Patricia Bullrich y Graciela Ocaña, y dirigentes como Facundo Manes y Miguel Ángel Pichetto también lo acompañaron en otros puntos del conurbano. Todo el amplio espectro dijo presente; aun así no le alcanzó. 

En la Tercera sección cayó por 13,28% ante la boleta del Frente de Todos que encabezó el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares. En Quilmes, la boleta local que respaldó no logró retener el resultado obtenido en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las que se había impuesto al kirchnerismo por unos siete puntos, y terminó perdiendo por 1,25%, después de que Cecilia Soler, la candidata de Mendoza, diera vuelta los resultados.

Estos números fueron observados con atención por la cúpula de Juntos, que le achaca su poca voluntad de haber seguido los lineamientos de la estrategia de campaña, pero sobre todo su oposición a haberse presentado como candidato a concejal en Quilmes con el que, dicen, hubiera sostenido el resultado y hubiera ganado un pase casi directo al 2023. 

Eso tal vez explique por qué quienes rodean a Rodríguez Larreta, Santilli y Julio Garro se encargaron de aclarar que la presencia de los tres líderes en el acto lanzamiento del Grupo Transición Justa que preside Molina se debió casi a una casualidad. Es decir, a que el jefe de Gobierno porteño, el por entonces candidato a diputado nacional y el jefe comunal tenían agendas cercanas a esta actividad que se desarrolló en Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata y a la insistencia de los organizadores quilmeños de contar con sus presencias.

Por supuesto que la responsabilidad de la derrota seccional y local no puede recaer sólo en la figura de Molina y eso en su equipo lo saben. Más que a errores propios, atribuyen el resultado negativo al Plan Remontar que puso en marcha el oficialismo, que incluyó la reactivación de obras en Quilmes y buena parte del conurbano, y el reparto de programas sociales, sobre todo vinculados a la cuestión de género. Muestran un gráfico que publicó el periodista Carlos Pagni en su programa televisivo del lunes posterior a las elecciones para argumentar la derrota: indica que el gobierno nacional aumentó la deuda total en dólares en 35 mil millones de dólares. Un dato que no dice el informe es que en el medio apareció la pandemia. Un sector de la conducción bonaerense coincide con parte de esta lectura molinista, aunque otros, como quienes integran el vidalismo y caminan junto a Cristian Ritondo, están seguros de que las distintas apariciones de Mauricio Macri, con el acto en Dolores incluido, también les jugó en contra. 

 

Molina habría rechazado candidatearse al Concejo Deliberante debido a la falta de antecedentes de que un exintendente ocupe un escaño en un deliberativo local. En su entorno creen que desde la Legislatura tiene más chances de armarse para volver a intentarlo dentro de dos años y regresar a la Municipalidad, aunque tampoco descartan otro camino. “En dos años pueden pasar muchas cosas, tal vez continúe como diputado o asuma otra responsabilidad a nivel nacional o provincial”, dicen, aunque la opción A sigue siendo quilmeña. “Si hay otro que cree que tiene más votos, se puede presentar y competir en las PASO”, desafían en el molinismo.

Fuente: Letra P / Pablo Lapuente. 

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